La Ola

Estaba mirando al mar y respirando su aire
cuando con suavidad volviste a mi mente
cerré los ojos inhalando profundo y vino adrede
el infinito placer de  revivirte nuevamente

porque quiero otra vez acordarme de tus besos
esos pocos, escasos, profundos y certeros
besos que fueron semillas y más que eso
raíces que me inundan alma y cuerpo entero.

Aquella fría brisa de aquel ardiente verano
encerrados en las notas de la sutil gravedad
el empuje forzado del caminar en vano
a conciencia madura de la plena vaciedad.

Hombre extraño que apareces en la vida
con esa incertidumbre del no saber a qué
el vaivén esporádico, la espuma en subida
tú, ola que vas y vienes para desaparecer

deshaciendo cimientes, alteras mi estructura
y luego pasan años para recomponerla
juntando cada una las finas piezas duras
fortalece esta mujer su resquebrajada arena.

Tú eres la ola tranquila que mece los deseos
Tú la furia contenida a la que temen mis días
tiemblo si estás cerca y te añoro si estás lejos
incompleto suceso suspendido en melancolía.

Con la quietud contenida de la lógica espera 
planeo con detalles lo que pueda suceder
fantasía o realidad y qué importa lo que sea
presagio inminente de que vas volver

ya sea en el ocaso y con la madurez absoluta
en el sitio preciso de donde jamás saldrás
te espero nuevamente, ola de fuerza bruta
porque esta vez la arena... dulce roca será.

Intensa.

"Inquieto en tus ojos vive el deseo, no hay ningún apuro, con calma te espero." Soraya.

Comentarios

  1. Pocas cosas hay tan evocadoras y de tantas cosas como el mar... y todo lo que sucede a su vera. ¿Será porque todo ha salido de él y al final todos volveremos?

    R.

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