Verde noche




Se disiparon las dudas en la mente y de pronto, como un rayo repentino, sintió unos deseos profundos y estimulantes de aquella llamada que nunca se atrevió a hacer.
Eran pasadas las once y aun así tomó el telefono y llamó. Mientras escuchaba el intermitente tono del otro lado, su corazón latía como potro desbocado. Al fin una voz somnolienta contestó y resistiendo el impulso de interrumpir la llamada, a conciencia plena de que su número ya habría sido identificado, habló. Se saludaron timidamente pero no pasó mucho tiempo para que de nuevo estallara esa conexión inexplicable que siempre hubo entre ellos. Inevitable fue el abrirse como un libro y contarle una a una sus penurias y alegrías. Hubo risas...muchas risas. Concertaron un encuentro a medianoche y cuando se esfumó la neblina frente a sus ojos, en aquel verde noche, bajo el árbol de las confesiones, estaba ella parada frente a él...incondicional. Al fin y al cabo los amigos siempre estarán aun cuando sea solo para ver de noche.

Intensa...a comer Chocolate Oscurísimo esta vez.


Fotografía de Intensa

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