Casablanca

Fotografía de Intensa: "The Chatwal Bar"



Nada fácil fue enfrentar las miradas de aquellos hombres, vividores, bebedores, conocedores de camas y placeres. Allí parada con sus piernas tan largas y su experiencia tan corta, en el centro exacto de aquel lugar, entre el humo y las risas, temblando como un pollo, necesitando resolver su urgencia, y él, hombre gris con negro mundo, saltó raudo a su encuentro. Comandante de su ejército, líder supremo del machismo alfa, concepto que no merece trascender a lo humano, se plantó ante la fémina con toda la "buena" intención de ayudarla, pero se descompusieron sus planes cuando al encontrarse, los ojos de ella sonrieron sinceros y agradecidos, sí, como agradecen los animales heridos a quien les tiende una mano. Aquel Humphrey taciturno abrió su pecho y se le vieron las heridas, esas que parecen cicatrices pero que sangran de nuevo al menor contacto. La recordó de azul entre los hombres grises maldiciendo que de todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, ella entrara en el suyo. No debió ni tan siquiera intentarlo, pero sucumbir a la dulzura de su Ingrid era un placer masoquista y enfermizo, contagiante y embriagante. Alzó su copa y dijo: Esta va por ti, muñeca!....y ella, sin mostrar sus costuras, cerró capítulo y se marchó.
 

Intensa.

Humphrey Bogart e Ingrid Bergman...escena del beso en Casablanca














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