Romance flamenco

Noche de tablao...noche bermeja con sabor a tapas. Aun no comienza el show y no cabe un suspiro en el salón. Entre la bulla y la gente los mesoneros  se abren paso, nerviosos, llevando y trayendo platos, vasos, copas, vinos. 
Al centro se percibe un escenario alto, iluminado y cuyo fondo recuerda lo moruno: baldosas, filigranas, telas y dibujos. Muy cerca de allí, un grupo de amigos comparten la velada bromeando y riendo. Entre ellos un hombre apuesto con rasgos impecables, perfil etrusco y cuerpo perfecto ha volteado en forma brusca descubriendo intuitivamente la mirada de la extranjera que lo observa  mientras sus amigas hacen mofa de ella por el hecho de haber sido atrapada en su acecho.  Y como en inexplicable hipnosis, aquel macho se levantó de su silla, caminó con garbo hacia la hembra y sentándose a su lado en sus encantos se adentró.
Se apagaron las luces y el silencio se deshizo con las cuerdas de la guitarra cuyas notas anunciaron el comienzo de lo que habría de convertirse en manos al vuelo, en furia de tacones, en noche de farra, en rojo pasión...OLÉ!

Intensa en Torres Bermejas.

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