Golpes de cincel


Las palabras de un padre a su pequeña hija son como los golpes del cincel esculpiendo la piedra virgen.
Aquellas frases alocadas, inmaduras e irresponsables moldearon una mujer seca y ácida, una incapacitada para dar ni recibir cariño y mucho menos amor.
Cama de muchos, corazón vacío. Una mujer como ella, tan iluminada en el sexo, lleva en su esencia la oscuridad plena de sus sentimientos, un millón de necesidades que no sabe definir y prefiere ahogar en licor sin tan siquiera intuir que cada gota de alcohol conserva y aviva los sufrimientos no resueltos. Así se pasaron los años acumulando sinsabores hasta que aquel hombre tan bien dotado y tan mal amante destapara sin saberlo las verdades más profundas.
Esa mañana, tras la ruptura, ella miró el fondo de su taza y comprendió que era hora de vaciarla por completo, que la forma en que su vida se esculpió no podía seguir siendo la excusa para continuar errando, que debía perdonar a su padre y llenar su taza con el dulce elixir que da el buen vivir y el bien amar.
Comprendió que no somos piedras sino almas libres que eligen su plan de vuelo.

Intensa...Chocolate Oscuro

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