Letargo vestido de seda

Fotografía de Intensa: Letargo vestido de seda

Esa calma inquieta en la que habita se ha hecho costumbre y como toda costumbre lleva al hastío. Todo el que conoce bien sabe lo insoportable que le llega a ser la vida si no se mueve, si no camina, si no vuela, si no cambia. 
Insoportable hasta el peligro porque la única costumbre perenne es la de patear obstinaciones sin pena ni gloria. 
Un día cualquiera se levanta y en silencio manda todo a la mierda y sin mirar atrás se mueve, camina, vuela, cambia.
Creció tarareando a Tito Rodríguez y aquello de "a mi no me importas tú ni veinte como tú" y de verdad: no le importan ni veinte ni diez miles. Solo aquel dispuesto a observar sin opinar, el que no se inmiscuye y no se altera.
La fiera habita silente y duerme de a ratos para lograr superar ese tiempo inevitable que le separa del final y va despertándose de vez en cuando para estirar un poco la vida esquivando los calambres que produce su exquisita personalidad.
Mientras, el gusano se seguirá vistiendo de seda, como lobo disfrazado de oveja, porque le luce y le libera, aunque no pueda volar y se quede mirando al cielo a través de los barrotes de la jaula en el letargo que tarde o temprano  le regalará otro culo al cual patear, pero eso sí, con garbo y elegancia en profunda catarsis al socialismo tropical.

Intensa...comiendo Chocolate Oscuro.

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