Ven


Ven...

Hace mucho que te espero
sin miedo ni pena.
Por favor acércate muy despacio
lo suficiente, lo necesario
para que no duela.
Necesito hablarte al oido,
preciso contarte tanto,
debes saber que te he deseado
muchas veces
tantas e inconfesables veces,
desde que perdí el sentido de la vida
confundida por tu beso,
el que me diste en secreto,
cuando queriendo hacerme tuya
fallaste,
y al recuperar la conciencia
quedé prendada de tu esencia,
mas te fuiste
dejándome a la intemperie
a merced de este lleno tan vacío
de la soledad hiriente
depredadora del alma,
como los gusanos algún día de mi cuerpo.
Yo te espero tranquila
con el deber cumplido
muy segura que entre tus brazos
es el lugar de mi retiro
para dormir acurrucada
el descanso y la paz eterna
por siempre.
Ven!... muerte.


Intensa...para su Chocolate Oscuro.






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