Ella contaba

Ella contaba todo, y cuando digo todo es todo.
Será normal que contemos dinero, monedas o los días cuando estamos cerca de algún evento, pero lo de ella no era normal. No.
Ella despertaba, veía la hora y contaba cuantos minutos exactamente tenía para arreglarse, desayunar y revisar la prensa antes de la hora exacta de salir.
Bueno eso parece normal, pero para darles una noción exacta les contaré... Jeje! 
Contaba los minutos en que se debe calentar el motor del auto, contaba los autos delante del suyo, contaba los árboles de la cuadra, contaba las cuadras, las calles y los árboles de la calle, las escaleras que subía cada día hasta el piso donde  trabajaba.
Contaba los segundos, minutos, horas, días, semanas, años, a las personas, el dinero, amigos, zapatos, papas, zanahorias, cada grano de arroz, los días de lluvia y los de sequía, contaba los pasos, el tiempo que tardaba la máquina en servirle un café, los días que faltaban para que le viniera la regla, las medias, la ropa, las pantaletas...
Ella también contaba nubes, astros, estrellas...1,2,3,4,5...coño!...lo contaba todo, todo menos su vida. Sus penas la ahogaron hasta enfermarla.
Tampoco contó con que la muerte la sorprendiera un día sin cuenta, a cualquier hora y en el sitio menos esperado.
Así me contaron.


Intensa.


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