Seychelles


El escenario fue aquel sencillo apartamento casi vacío, casi lleno, donde nada sobra y todo falta.
Eran las tres de la tarde cuando apareció con su maleta y su decidida intención de marcharse, cansada de todo y con una idea fija: las Islas Seychelles.
Encontrarlo allí en el silencio amasando algo extraño no estaba en sus planes. La descompuso momentáneamente así que optó por lanzar la carta a sus manos y despedirse.
Él, atónito, la detuvo interrogante.
Apeló al amante, al entorno cambiante, a la influencia de las amigas.....nada de eso era verdad.
Ella se hartó de 20 años de miseria dando vueltas en un remolino que chupa para abajo.
El hombre que quiso y admiraba ya no existía y no porque  él hubiese cambiado. No!.
Fue precisamente su negativa a la vida y a la evolución lo que creó un abismo entre los dos.
Ella quería algo distinto.
Él insistió nuevamente.
La respuesta duró una palabra.
Se marchó al azul intenso de un océano incapaz de competir con la profundidad de su mente.

Intensa.

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